Catherine Millet
Juan José Santos
Publicado el 3 mayo 2022
Cuando fundé Art Press con Daniel Templon, hace 50 años, tenía una visión.
Creo que, hasta el final de mi vida, o la de Artpress, estaré buscando la revista con la que soñaba en sus inicios. Hay que subrayar que, en 1972, tenía poca experiencia y, por ende, no tenia las ideas claras. De hecho, estoy siempre destrozada por la lucha interna entre un ideal puro y duro, una revista que sería cristalina como una obra maestra de arte, y el pragmatismo que hay que aplicar en el trabajo día a día. La única cosa de la que estoy orgullosa al 100% es de haber mantenido su independencia financiera. La consecuencia es que la vida es muy dura (sobre todo en estos momentos), pero somos libres de tomar la palabra.
En el primer número, declaré que quería acabar con los hábitos de xenofobia en la cultura francesa.
Empecé a trabajar en un contexto traumático: los parisinos no habían digerido el hecho que ya no estaban en el centro de la vida artística, que lo mejor de la creación había emigrado a Nueva York. Algunas personas nos miraban como si fuéramos traidores porque nos interesábamos por la pintura americana, el arte mínimal y conceptual. Era juzgarnos de una forma poco adecuada, porque estábamos también muy ligados a artistas de la escena francesa.
También expliqué que la revista rechazó adoptar una perspectiva periodística, que se apoyaba demasiado en anécdotas…
Empecé a publicar con Lettres françaises, el periódico que dirigía Louis Aragón. Seguramente fue el periódico cultural más serio y más prestigioso de la época, pero el apartado consagrado a las artes plásticas estaba en manos de unos señores que contaban con un acercamiento muy subjetivo, y les gustaba mucho contar unas anécdotas o “pequeñas historias”. Eso es lo que denominaba “periodístico.” Por otra parte, la critica francesa internacional más reconocida era la de Pierre Restany. ¡Me gustaba mucho su persona y sus compromisos, pero me parecía un poco ridículo su estilo lirico! Nosotros estábamos bajo la influencia de las ciencias de lenguaje. Leíamos a Roland Barthes, Tsvetann Todorov, Jean-Louis Schefer y a Hubert Damish. Estábamos en la búsqueda de una teoría de la creación artística.
Pero hay muchas anécdotas que contar de lo que ha pasado en estos 50 años. La crítica de arte que más ampollas levantó fue…
La critica que me ha fascinado y a la vez más ha molestado al mundo del arte es la de Clément Greenberg. Nos han interesado mucho los artistas que lo defendían, le hice una entrevista, pero también hemos publicado textos de Rosalind Krauss y de Michael Fried que ajustaban cuentas con él. Y luego, hemos publicado mucho sobre Harold Szeemaan, que no fue un critico de arte, pero que ha construido una historia del arte muy distinta a la de Greensberg.
También he discutido con algunos críticos.
Muchas veces digo que mi mejor amigo es Jean Clair. Su cultura es tan vasta y sus intuiciones son tan pertinentes. Pero su gusto era reaccionario y algunas de sus tomas de posición de mala fe. También me ha gustado tener discusiones contradictorias con Jean Hebert Martin y con Nicolás Bourriaud. Eso ayuda a pensar. Sin embargo, los buenos debates están en vías de extinción. Por lo menos en Francia.
La critica de arte ha cambiado mucho en los últimos 50 años.
Echo en falta que ya no exista tanta visión. No hablo de teoría sino de una comprensión de las diferentes tendencias de unas con respecto a otras, y del análisis de los desafíos intelectuales. Demasiadas criticas circunstanciales y subjetivas…
Lo que más me interesa del arte contemporáneo actual es…
En particular estoy atenta a la renovación de la pintura geométrica (Peter Halley, John Abbott) y a la escultura (a veces practicada por unas mujeres, tales como Berlinde de Bruyckere.) La exposición que más me ha entusiasmado este año es la retrospectiva de Guillermo Kuitca en el Museo de Villeneuve d’Ascq. Durante el año en curso, he escrito sobre Gilles Barbier, Roméo Mivekannin, Carlos Augusto Giraldo (artista brutalista colombiano), Johann Le Guillerm (artista circense) y John Abbott, ya citado. Tengo un interés particular por la ampliación del arte contemporáneo que, de hecho, incluye el arte bruto, el arte de los marginados, algunas prácticas tradicionales como las de la cerámica (pero no todas) …
Si alguien me pregunta que me gustaría que ArtPress fuera dentro de 50 años más…
Como una fuente fiable para los historiadores.
Se puede amar una obra de arte sin saber nada de la biografía del artista.
¡Por supuesto! E incluso me han gustado obras sin conocer el nombre de los artistas. Pero no creo que sea necesario recurrir a unos elementos biográficos sino los conocemos. De hecho, algunas obras son de forma abierta y deliberada autobiográficas. ¿Cómo ignorarlo?
Quería analizar la obra de Dalí y de Yves Klein porque…
¡Klein porque representaba la quinta esencia del gesto vanguardista y que, cuando escribí el libro sobre él, estábamos en pleno periodo postmodernista! Dalí, porque ninguna otra obra permite comprender tan bien el funcionamiento de la pulsión escópica.
Si hoy Dalí estuviera vivo…
¡Sería bueno! Al mundo del arte le hace tanta falta reírse de sí mismo. ¡Maurizio Cattelan está tan pálido al lado de Dalí!
Escribí sobre mis recuerdos de mayo del 68 para Art Review. Y dije cosas como que las generaciones posteriores a mayo del 68 fueron a la escuela de arte de manera mucho más espontánea que sus predecesoras.
Echo un poco de menos la creatividad de los autodictadas y su concepción “no profesional” de la vida del artista.
En todas las entrevistas que me han hecho primero me preguntan por el manifiesto contra el #metoo, luego el sexo, y luego por el arte.
Para ser exacto, todo depende “de quién” me pregunta. Por ejemplo, en este cuestionario no me dicen que dé explicaciones sobre #metoo. Prefiero que el arte contemporáneo siga siendo un asunto de especialistas.
¿Que si cuando se publicó The sexual life of Catherine M perdí o gané adeptos en el mundo del arte?
Ni uno ni el otro.
El libro que estoy leyendo ahora es…
Chaqueta Blanca de Herman Melville.
Sí, he visto la lista de los nominados al Premio Marcel Duchamp.
Pero confieso que me he olvidado de ella.
Por cierto, sobre Duchamp me gustaría decir algo.
‘El silencio de Marcel Duchamp está sobrestimado’ de la misma manera que su arte…
La ultima obra maestra que he visto en el cine es…
Libertad de Albert Serra y Annette de Leos Carax.
Mi relación con los galeristas ha cambiado.
Pienso que la crisis sanitaria ha estrechado los lazos entre los actores del mundo del arte y, sobre todo, entre los marchantes y los críticos. Encuentro que las relaciones son más autenticas. Pero puede que sea una impresión muy personal.
Un sueño a cumplir es…
Tener tiempo.
Traducción del francés por Pablo Ángel Barrios Martínez.